Los periodos sensibles más importantes de 0-6 años

Los periodos sensibles son periodos en los que el niño muestra un interés especial por aprender determinadas áreas. Estas etapas se podrían describir como ventanas de aprendizaje, a través de las cuales el niño aprende de manera natural, con entusiasmo, alegría y sin cansarse. Este concepto fue desarrollado por la prestigiosa pedagoga Maria Montessori.

Los 4 periodos sensibles principales son:

  1. Orden: este período abarca desde los 0 a los 6 años, y el punto de mayor desarrollo se comprende alrededor de los 24 meses. Crecer en un ambiente con orden le permite al niño una mejor comprensión del mundo. De este modo irá estableciendo conexiones y relaciones entre las cosas y las personas. Por eso, es necesario que el adulto proporcione al niño una rutina que le dé seguridad y le permita explorar el mundo que le rodea. También es importante que el niño conozca y recuerde el lugar exacto de cada objeto, para que así aprenda a orientarse en el ambiente y sentirse tranquilo y feliz.

2. Movimiento: desde el nacimiento hasta aproximadamente los seis años, los niños revelan un período sensible al movimiento, brindando especial interés entre 0-3años. Durante el primer año, podemos observar los grandes esfuerzos que realizan cuando del movimiento de rodar pasan a sentarse, a gatear y después a mantenerse de pie. Durante los siguientes años, continúan refinando estos movimientos, mostrando mayor coordinación y control.

  1. Lenguaje: comprende de los 0 a los 6 años. El niño desarrolla en esta etapa todos los aspectos del lenguaje: hablar, escribir y leer. El período sensible para el lenguaje hablado comienza cuando el niño crea sonidos al imitar los movimientos de la boca y progresa con el tiempo, a medida que aprende a formar palabras y más tarde oraciones. Para fomentar el desarrollo del lenguaje, es importante hablar al niño con un lenguaje claro, cantar y leer con él, y permitirle hablar sobre sus necesidades en lugar de anticiparnos.
  1. Refinamiento de los sentidos: Es en la etapa de los tres a los seis años cuando los niños nos muestran gran fascinación y deseo por participar en experiencias de aprendizaje que integren los sentidos. Para trabajar la sensibilidad sensorial, podemos ofrecer al niño oportunidades para agrupar objetos con características similares, explorar materiales con diferentes texturas, practicar juegos sensoriales, ofrecer bandejas de experimentación…

Estos periodos son transitorios, duran un tiempo y luego desaparecen independientemente de si el niño ha adquirido esa habilidad o no. Por eso es importante detectar estas fases, ya que solo ocurren una vez, es decir, no se repiten a lo largo del tiempo, y es justo en ese momento cuando el niño aprende fácilmente y sin esfuerzo. Una vez pasado ese periodo le será mucho más difícil adquirir esa habilidad, ya que le supondrá un mayor esfuerzo. 

Pero… ¿Cómo podemos detectar un periodo sensible en un niño?

Observar a los niños sin intervenir nos ayudará a descubrir sus intereses. También podemos detectar que nuestros hijos se encuentran en un periodo sensible específico cuando observamos que repiten una y otra vez una acción o actividad concreta.

¿Has podido reconocer alguno de estos periodos sensibles en tu hijo? ¿Qué es lo que más veces ha repetido?

Anna Anguita

Tutora de P1

Estimulación sensorial

¿Cuántas veces hemos oído hablar de estimulación sensorial? Pero, ¿realmente sabemos qué es y cuál es su importancia?

Cuando hablamos de estimulación sensorial hacemos referencia a la entrada de información del entorno al sistema nervioso -a través de los sentidos- para elaborar sensaciones y percepciones que almacenamos y utilizamos posteriormente para actuar y razonar.

Con una estimulación sensorial a edad temprana, no sólo estaremos ampliando el bagaje de estímulos recibidos, si no que estaremos facilitando la interacción con el entorno y el mundo cognitivo. La riqueza de estímulos sensoriales beneficia el desarrollo del pensamiento, la inteligencia y el lenguaje.

Gracias a los sentidos, y explorando el entorno mediante el movimiento (acción y experimentación), se produce el proceso de asimilación y acomodación, que permite la construcción de aprendizajes y la comprensión del mundo que nos rodea.

El tacto es el sentido mejor desarrollado en el recién nacido, por eso es tan importante el contacto piel con piel desde los primeros días de vida.

Respecto al sentido visual sienta las bases del desarrollo social, ya que los bebés utilizan el contacto ocular directo como una forma de comunicación. E incluso ¡muestran una mejora de los procesamientos neuronales cuando un progenitor los mira directamente!

A través del sentido auditivo - gracias a los sonidos que percibimos- se crean recuerdos en el área del lenguaje de la corteza cerebral.

Y, a través del sentido del olfato los bebés son capaces de recordar un olor en los primeros días después del nacimiento.

Para que ese potencial se desarrolle al máximo es importante que el adulto ofrezca una buena estimulación sensorial.

¿Cómo podemos favorecer la estimulación sensorial en nuestros hijos?

  1. Aumentando el contacto piel con piel: acunar, masajes, juegos de falda…
  2. Generar experiencias sensoriales en lo cotidiano: leer cuentos, cantar canciones, imitar ruidos…
  3. Jugando. No olvidemos que el juego es la actividad más significativa en la primera infancia. Mediante el juego podemos potenciar y desarrollar las capacidades y habilidades de los niños.
  4. Explorando al aire libre, disfrutando y descubriendo la naturaleza.
  5. Con actividades sensoriales y de experimentación: manipulación de objetos de diferentes texturas, olores, colores, objetos para apilar, abrir y cerrar, etc.

Os animo a que compartáis tiempo de juego y experimentación con vuestros hijos. Los ayudareis a crecer y a adquirir nuevos conocimientos. Pero, sobre todo, se sentirán seguros y queridos, pues no hay nada más importante para ellos que mamá y papá compartan tiempo con ellos.

Graciella de Soto

Tutora de P0

Inteligencia emocional en las aulas

Por un momento, paraos a pensar sobre las decisiones que tomáis en vuestro día a día o a lo largo de la vida… ¿Verdad que las emociones tienen una influencia directa, más o menos decisiva en todas ellas? 

Ante esta realidad, educar emocionalmente a nuestros pequeños tiene que ser uno de nuestros retos y objetivos. Es un hecho que los niños con capacidades en el campo de la inteligencia emocional son más felices, más confiados y tienen más éxito en la escuela. Del mismo modo, es la base para que crezcan como adultos responsables y atentos. 

Para poder desarrollar la inteligencia emocional, hay que tener en cuenta los cinco aspectos que Daniel Goleman señala como fundamentales. Incidir en cada uno de ellos en conjunto les aporta las herramientas necesarias para gestionar sus sentimientos y desarrollar seguridad en sí mismos:

  1. Autoconocimiento: Tenemos que ayudarles a conocer cuáles son sus capacidades y cuáles son sus puntos débiles, para una mayor confianza en sí mismos y una mayor capacidad autocrítica.
  2. Autocontrol: Nos permite reflexionar y dominar nuestros sentimientos o emociones para no dejarnos llevar por ellos ciegamente. Por ejemplo, es bueno que aprovechemos las situaciones de rabia y frustración, para acompañar/guiar en la recuperación de la serenidad. Les ayudará a crear estrategias para gestionar mejor sus decisiones. 
  3. Automotivación: Enfocar las emociones hacia objetivos y metas nos permite mantener la motivación y establecer nuestra atención en las metas, en vez de en los obstáculos. Trabajar este aspecto con ellos les ayuda a adquirir tenacidad, ilusión, perseverancia, e incluso, tolerancia a las frustraciones.
  4. Reconocimiento de emociones en los demás (o empatía): La detección de las emociones y sentimientos ajenos nos puede ayudar a establecer vínculos más estrechos y duraderos con las personas con que nos relacionamos. En este sentido, debemos ayudarles a adquirir la capacidad de reconocer las emociones de los demás, saber escucharlos, ponerse en su lugar y entender cómo se sienten.
  1. Relaciones interpersonales (o habilidades sociales): Saber tratar y comunicarse con aquellas personas que nos resultan simpáticas, pero también con personas con las que no simpatizamos tanto. Trabajando este aspecto, el niño consigue interactuar de forma adecuada y una mayor capacidad de asertividad.

Por ello, desde nuestras aulas de infantil trabajamos interdisciplinarmente estas capacidades, para que crezcan como niños emocionalmente inteligentes: 

-A través de la conversación espontánea intercambian experiencias y vivencias con sus compañeros, lo que supone hablar de sentimientos, estados de ánimo, sensaciones, emociones, gustos, problemas… Promoviendo tanto el autoconocimiento como el conocimiento de los compañeros y así comprenderse los unos a los otros y ponerse en su lugar.

-A través de la narración de cuentos les ofrecemos la oportunidad de vivenciar y aprender sobre sentimientos humanos desde una distancia de seguridad que les permite sentir sin riesgos. Los cuentos permiten la introspección, la autoconciencia y el autoconocimiento. También puedes hacer que los niños comprendan alguna emoción básica y empaticen con su protagonista.

-A través del juego simbólico identifican sus propios sentimientos y el de los demás, teniéndose que poner en la piel de otros para poderlos representar e imitar. A la vez aprenden a resolver problemas a través de la experiencia. Estimulémoslos a resolver problemas, en lugar de intervenir para resolverlos nosotros mismos. De este modo le enviamos el mensaje de que puede aprender a confiar en su propia iniciativa.  

-Mediante el juego libre y las dinámicas en gran grupo aprenden a relacionarse con sus iguales, identificando la diversidad de relaciones y sentimientos que mantenemos con los demás. Favorecen las relaciones interpersonales, las habilidades sociales: respetar los turnos de palabra, el saber ganar o perder (autocontrol)… 

Son algunos ejemplos de cuándo y cómo trabajamos la inteligencia emocional en el aula, pero siempre se dan situaciones inesperadas perfectas que brindan la oportunidad de trabajar las emociones de manera más individualizada o a nivel grupal.

¡Ah! y no olvidemos que somos su ejemplo, el espejo en el que se miran. Nuestra forma de interactuar es muy importante. 

Anna Cartañà

Tutora P3B

Decir "no" también educa. Gestionar la frustración

Como padres el cariño, la paciencia y la comprensión no están reñidas con la fortaleza para no ceder. Es una tarea que empieza en los primeros años de vida de nuestro hijo. Todos sabemos qué ocurre cuando no satisfacemos las demandas de los pequeños: llegan los lloros, los gritos, las rabietas y los enfados… Ante estas situaciones, dos son las opciones que se nos plantea como padres: ceder o no.

Eva Martí, tutora de P5, nos explica en este podcast algunos trucos para ayudar a nuestros hijos a gestionar la frustración.

Podéis escuchar el podcast en Ivoox o Spotify haciendo click en las siguientes imágenes:

Escucha el podcast en Ivoox
Escucha el podcast el Spotify

Aquí os dejamos una breve bibliografía de cuentos que pueden ayudar a los peques a entender lo que es la frustración y cómo gestionarla:

Eva Martí

Tutora P5

Observarnos y observarlos

La semana pasada tuvimos la tercera sesión del programa “Ayúdale a despegar” con Noemi Suriol. Ella es fisioterapeuta especializada en neuropediatría, asesora de crianza y estimulación infantil. En esta ocasión, nos habló sobre las diferentes etapas del bebé, los periodos sensibles y como los padres pueden acompañar a sus hijos en sus distintas fases de desarrollo (0-3 años). Si no habéis tenido la oportunidad de escucharla os animo a hacerlo en el siguiente vídeo:

En esta sesión tuve la suerte de poder acompañarla y aprender mucho acerca de estos temas. Así que quiero compartir con vosotros lo que para mí fueron las ideas clave. Nos pueden ayudar a aprender y a mejorar como papás. Como bien sabéis educar es un continuo reaprender. 

Observar a nuestros hijos nos permitirá conocerlos, pero ¿te has parado a observarte a ti mism@? El niño a menudo nos pone frente a situaciones de inseguridad, de no saber bien cómo hemos de actuar, como por ejemplo delante de una pataleta.

Qué bueno sería que antes de actuar delante de cualquier situación nos paráramos un segundo y nos preguntáramos:

  1. ¿Qué estoy sintiendo? tengo miedo, me siento amenazado…Si es algo negativo hay que cambiarlo por algo positivo. Nos podemos equivocar mil veces y no pasa nada lo importante es darse cuenta y rectificar. 
  2. ¿Qué hago frente a esa situación? ¿Tomo una actitud de control o de inseguridad pensando que se me escapa de las manos?
  3. ¿Qué digo? Me van a salir las palabras en base a lo que he estado pensando y lo que he sentido.

Normalmente actuamos bajo dos sentimientos: por amor o por temor. El temor nos paraliza y no nos deja actuar correctamente así que hay que aprender a actuar por amor a través de una actitud de apertura, respeto, empatía y aceptación “el amor es acompañamiento”. Antes de actuar hay que comprender a los niños.

No siempre tenemos capacidad para tomar conciencia antes de actuar. ¡No importa! Busca un momento para parar y pensar en cómo has actuado en esta u otra situación y piensa cómo lo podrías haber hecho de otra manera. Esto te permitirá conocerte y ser capaz de mejorar como educador@.

También nos recordó que los niños son unos grandes observadores, nos observan con lupa todo el día y nos escuchan con mucha atención. 

El bebé desde el primer día nos está observando y sabe perfectamente cuando estamos nerviosos, tristes, contentos, él lo percibe a través de sus sentidos. Por eso es importante que nuestros hijos nos vean contentos haciendo las cosas, ya que su manera de actuar frente a las cosas cotidianas va a depender de como nosotros les enviemos el mensaje. Por ejemplo, si papá o mamá lavan la casa quejándose, lo más seguro es que el día que ellos lo hagan pongan mala cara o piensen que es aburrido. 

Nosotros hemos de observar a nuestro hijo fijándonos en su cuerpo (expresión facial, corporal, en sus manos). El cuerpo de nuestro hijo nos lo indica todo, podemos ver si está contento, triste, enfadado, si tiene miedo…su cuerpo nos avisa de sus necesidades. 

Anna Anguita

Tutora P1

LA DIVERSITAT, UNA REALITAT QUE ENS AJUDA A CRÉIXER

Viaró, com a escola inclusiva parteix del fet que la diversitat ens compromet amb la igualtat i l'equitat entre tots.

Viaró Infantil, dins de la seva voluntat d'acompanyar als infants i a les famílies en el desenvolupament global dels nens i de les nenes, té com a objectiu atendre a cada un d'ells d'una forma personalitzada i molt individualitzada, sempre dins d'un entorn ric, plural i afavorint el grup de companys de referència per edat i dins del conjunt d'alumnes de l'escola.

El personal de l'escola dissenya els espais de l'aula i les activitats de joc i aprenentatge sempre amb la finalitat de que es desenvolupin al màxim les potencialitats de cada un dels alumnes, fomentant l'autonomia i el seu món emocional optimitzant el seu desenvolupament.

Arribar a personalitzar les característiques de cada nen i nena requereix un coneixement profund de cada un d'ells, entenent que no tots creixen de la mateixa manera o seguint un camí comú.

El compromís de l'escola és garantir que el conjunt del personal que formem la comunitat educativa: mestres, pares i personals no docent puguin garantir que tots els alumnes, tinguin les característiques personals que tinguin, gaudeixin d'un procés d'ensenyament aprenentatge de qualitat ajustat a les seves necessitats i que aquest es realitzi dins de l'entorn natural d'aprenentatge que és l'aula i, com a continuïtat, la família, que és l'espai principal per a qualsevol nen/a. L'acompanyament a la família és la pedra angular de l'atenció a la diversitat, així com donar suport directe a alumnes i a mestres.

Atendre a la diversitat implica que les educadores s'acostin a les necessitats de cada un dels alumnes ajustant-se al que per a cada un serà més favorable. Es definirà el sistema d'ajudes que per a cada cas sigui més adient i el que com a grup aula serà més favorable. Per tal de conèixer millor als alumnes, les mestres compten amb l'ajuda del departament d'orientació, qui, sempre treballant dins de les aules i a partir del coneixement que les mestres ja tenen dels infants, valoren i avaluen a cada un d'ells, emfatitzant les habilitats, descrivint les dificultats i decidint quina ajuda serà millor per a cada cas. Aquesta valoració es realitza tenint en compte les activitats proposades, els materials emprats i l'entorn del grup, juntament amb quina àrea curricular la mestra està treballant.

La mirada cap a l'alumne sempre contempla totes les àrees del seu desenvolupament, l'àrea emocional, social-relacional, psicomotriu (gruixuda i fina), llenguatge i cognició. Aquesta mirada sempre contempla tots els espais educatius: el joc, l'assemblea, els espais de l'aula, el pati, les activitats curriculars d'aprenentatge, els contes, la música, la psicomotricitat, i els hàbits personals i socials de grup.

En aquest sentit s'organitzaran les ajudes en tres nivells, segons el que es requereixi en cada cas i en cada moment. Les ajudes universals estan dirigides a tots els alumnes de l'aula de forma global i per a que siguin el més enriquidor possible, s'ofereix material i idees metodològiques facilitadores a tot el grup classe.

Hi ha alumnes que requeriran ajudes específiques que es poden donar a diferents nivells. Aquests alumnes ja necessiten una dedicació més individual dins del que les activitats permeten fer. Serà necessari que es modifiquin alguns objectius d'aprenentatge per facilitar l'accés de l'alumne a les activitats proposades. Dins d'aquest nivell d'actuació, a l'escola es facilita un professional que pot treballar de forma individual dins de l'aula les necessitats de l'infant acostant-lo al màxim a l'activitat plantejada. Dins d'aquest suport trobem el reforç personal tant curricular com emocional o conductual, com les sessions de logopèdia.

El tercer nivell de suports són els extraordinaris, que estan dirigits a aquells alumnes que per les seves característiques individuals, presenten NEE (necessitats educatives especials). Aquests alumnes requeriran ajudes tècniques, personals: logopeda, psicòleg, sistemes augmentatius per TEA, FM per sords...

Per tal de garantir el correcte desenvolupament i de respectar la diversitat natural de les aules, es valora de forma individual el nivell de llenguatge i la lateralitat dels alumnes de P-5, entenent que és el moment més sensible en el que s'estan iniciant en els aprenentatges curriculars cognitius que seran més importants de cara a la primària.

La naturalitat amb la qual l'escola treballa amb els diferents suports dins de les aules, afavoreix que els nens ho visquin com a realitats normalitzades i que tot el grup es beneficiï del que es proposa, raó per la qual la diversitat que trobem a les nostres aules, milloren l'activitat educativa de l'escola, afavorint que aquesta realitat tingui continuïtat a la primària.

Cristina Luna

Psicòloga i membre del Departament d’orientació psicopedagògica