Solidaridad en Viaró

Todos necesitamos ayuda. Nosotros los primeros. Por eso debemos estar cerca de las personas y dispuestos a darnos a los demás. Mejorar la sociedad pasa por ayudar a las personas y para hacerlo no cabe esperar a acabar el colegio y estar trabajando. Esta dimensión social ha calado en Viaró a través de una serie de actividades que ya hace bastantes años que se llevan a cabo. Participan todos los alumnos. Algunos de ellos nos explican sus experiencias.

Voluntarios en el Hospital Sant Joan de Déu

Una treintena de alumnos de 1º de Bachillerato colaboran en la atención de niños y niñas que están hospitalizados. Nos lo explican Lucas y Casimiro.

“Vamos seis o siete veces en todo el curso. Es importante que no sea solo una vez al año porque así hacemos amistad con los niños y las niñas del hospital, que es lo que cuenta. Sentirse acogidos es lo que más agradecen ellos y sus familias. Poco a poco, a base del trato, vas descubriendo que las personas enfermas merecen mucha estima, primero porque son personas y después porque tienen una capacidad especial para ayudarte a mirar a los demás hacia el fondo de la persona.

Pasamos la mañana jugando con ellos, ayudándoles a hacer los deberes o simplemente hablando un rato, porque hay algunos que son de nuestra edad y salen conversaciones de forma natural. No podemos hacer muchas más cosas por ellos, pero creo -dice Lucas- que siempre hemos de hacer todo lo que esté en nuestra mano por cualquier persona. No hemos de esperar a ser mayores o tener más posibilidades: lo que tenemos ahora lo hemos de dar.

Son personas muy agradecidas y transmiten ilusión por las cosas sencillas. Les vale con poco para estar alegres. Ojalá nosotros supiésemos valorar tantas cosas a las que ya nos hemos acostumbrado.”

Aprendemos a cooperar con los amigos de Hear Us Children Choir

La ONG Petits Músics del Man, lleva a cabo el proyecto “Aprenem a Cooperar”. Este es el marco de la visita del coro Hear Us de Malawi, que pasó un día entero en Viral con los alumnos de 3º de ESO. Nos lo explican Jorge, Hugo y Toni.

“Unos días antes de la visita tuvimos unas sesiones sobre Malawi y nos dimos cuenta de las circunstancias en las que viven los niños y niñas que vendrían al colegio. El objetivo era que nosotros siguiésemos estudiando un poco y que les propusiésemos algunas cosas que ellos podrían hacer para mejorar allí. Hablando con ellos el día que vinieron y escuchando las dificultades que tenían, la idea final fue diferente a la inicial porque, el trato con las personas te hace entenderlas y comprender bien sus problemas, sus objetivos, sus ilusiones…”.

Nos quedamos con alguna idea sobre el funcionamiento del colegio para que los alumnos más mayores ayuden a los pequeños. Nos explicaron que allí hay muchos alumnos y pocos profesores y las condiciones materiales son mucho más difíciles. A veces hacen los deberes en el suelo. Todo esto no salió a la primera. Pasamos el día entero con ellos. Cantamos canciones en su lengua, la cual aprendimos, y bailamos. Mas bien lo intentamos, porque ellos tienen mucho ritmo. Ellos cantan y bailan y ríen mucho. Son muy alegres.”

Colaboramos en el comedor de las Misioneras de la Caridad

La labor de las monjas en el comedor social es inmensa. Como voluntarios y por turnos, los alumnos de bachillerato van para hacer diferentes tareas. Nos lo explican Ignacio y lo Carlos.

Ojalá pudiéramos ir más veces. Cada vez que vayamos, aprendemos a valorar más el que tenemos. La primera cosa que sorprende es que hay dos turnos, y lo primero es a las 10 de la mañana y conoces a gente muy diversa: gente que vive en la calle, que lo ha perdido todo, que ha vivido la prostitución… y sobre todo, gente que no llega a final de más. Recuerdo un hombre que no comió nada y se lo llevó todo tuppers para la sierva familia.

Entre los voluntarios hay mucha gente mayor, jubilada, pero también gente joven. ¡Una vez vimos seniors de Viaró! Pelar zanahorias, poner la mesa, servir la comida, barrer… Allá basura de todo, según la capacidad de cada cual y las necesidades del comedor, entonces podemos dar el mejor del que somos y tenemos. Las monjas trabajan con mucha intensidad, se nota que quieren hacer muy bien su trabajo. De hecho, te exigen tanto como se exigen ellas mismas.

Esta experiencia nos ayuda a recordar la suerte que tenemos, a valorar nuestra vida e intentar hacer más por los otros.

Pasando el rato con la gente mayor

En pequeños grupos, los alumnos de 2.º ESO pasan una mañana con la gente mayor al asilo AMMA. Nos lo explican Carlos y Àlvaro.

Vamos a pie desde el colegio. Allá nos posamos a disposición del que haga falta. Pasamos gran parte del tiempo escuchando y charlando con la gente mayor que vive. Se posan contentos, cuando vayamos. Solo por eso ya paga la pena. No hay que buscar motivos o pensar si es útil el que basura. El motivo es hacer felices a los otros y bastante.

Explican cosas muy interesantes y dicen cosas que hacen pensar, pero las piensas después, hablando con los amigos. Te haces la idea que el mundo ahora es así porque hay mucha gente que lo ha hecho así y tenemos que ser agradecidos y cuidarlo. Ellos lo han hecho y lo tenían más difícil que nosotros.

Hay personas grandes que son muy jóvenes. Nos hablan de las ideas que tienen para hacer en el futuro y esto nos ayuda a ver que toda la vida es vida y estás contento si haces cosas con los otros. A ver si cuando nosotros seamos grandes podemos decir también que hemos gastado la vida por los otros.

Campañas de Navidad en favor de países en desarrollo

Cada año, por los vuelos de Navidad, llevamos a cabo una campaña para conseguir financiación económica por un proyecto solidario en otros países. Los alumnos más grandes del colegio estudian las necesidades y se encargan de la comunicación. Lucas y en Pau, de 1.º de bachillerato, han participado en las tres últimas.

Durante los días de la campaña, en el colegio hay un ambiente especial. Se habla del proyecto, de las personas a las que queremos ayudar, hay carteles a las aulas y a los pasillos… todo recuerda que estos días tenemos que tener un poco el jefe en esto. No es tanto fácil, porque aquí hacemos muchas cosas. Pero cuando estudias un poco qué dificultades hay en otros países y te escribes con las personas que están saliendo adelante el proyecto allá, te vienen ganas de irte-, arremangar-té y posarte a trabajar y estar cerca de la gente de allá. No lo podemos hacer, pero de momento, miramos de hacer el posible desde aquí. Todo llegará.

Este último año sí que algunos de 2.º de bachillerato han acabado yendo a Kenia, a trabajar en el proyecto con el que habíamos colaborado la Navidad anterior. Esto ha ayudado mucho porque nos han podido explicar cosas y de alguna manera nos han acercado a las personas que queremos ayudar. Claro que no solucionaremos toda la problemática, pero sabemos que estamos ayudando a personas concretas. En este caso, conseguimos financiar los estudios que los tienen que permitir encontrar un trabajo en empresas de allá.

Nosotros miramos de hacer el mismo con todo el colegio. Acercar a las personas, dar a conocer las necesidades y las maneras de ayudarlos. Lo preparamos unos días antes de empezar la campaña y después lo explicamos en cada clase.

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